Pluja d'idees


Lluvia de ideas. Han pasado meses de ese exhaustivo proceso de intentos vanos de formateo, que ahora se me antoja tan lejano y tan absurdo. No hay que buscar la tecla de suprimir. Llega sola, como un desajuste mental en cuanto se fija, un crimen perfecto, un error, como quitar la venda de los ojos. Quizá no sea algo que suceda con esta rapidez, cosa que me hace creer, una vez más, en los encuentros casuales con una chispa de destino.

El impacto de volver a creer, a confiar, en que la felicidad está ahí fuera, en un recoveco oculto, siempre observándote con ojos pacientes a que te dignes a mirarla de frente. A que te acerques y le tiendas la mano. No tiene prisa, no dejará de repetirte que quiere ser tu felicidad. Tuya y sólo tuya, tras esperarte durante días, meses, años.

Durante un simple instante, sientes las flechas de Cupido y la lanza de Atenea atacarte por dos flancos que, a pesar de estar separados, actúan conjuntamente. Mente y corazón. Quizá no dure más que un momento, quizá se extienda hasta el castillo donde se oculta la eternidad. Pero no es relevante lo que profetice tu oráculo de Delfos cuando crees poder rozar la plenitud con las yemas de los dedos.

Dos meses de mi particular inicio de los 18, con un pie en la línea de mi propio síndrome de Peter Pan. Con pluma y sombrero verde. Y sí, soy feliz.

Posted by Morphine | supuestamente el miércoles, diciembre 09, 2009

3 espejismos:

Judeau dijo...

Morphine! Que placer tenerte por aqui. Bueno, parece que la transición va avanzando aunque sea a golpe de destino. Lo cual, por si te interesa, es lo más habitual y te lo digo porque así me lo dicta mi propia experiéncia.
A veces tarda más o menos, es más evidente o más oculto pero es indudable que esos pequeños golpes de destino están ahí. Igual que la felicidad. Disfrútala!

Aletshe dijo...

Me ha encantado tu escrito! :)
Tienes una seguidora nueva ^^

Alya Black dijo...

Todo. La vuelta, el sombrero, las ganas de volar. Las flechas y las nubes. Avanzar, parar, casi a trompicones. Aún así, es avance.
Y, como siempre, la mezcla me agrada.
Un abrazo.