
Pequeñas gotas se acumulan en los rincones de la vestimenta de la cuentacuentos, empañándola con elegancia, dibujando su silueta. La historia ha dado un giro de 360 grados, como si un huracán hubiera pasado las hojas una tras otra, sin detenerse en detalles o recuerdos, encofrando los “nunca más”.
Llegar al final del camino, donde al puente le han cortado las cuerdas y amenaza con desprenderse en caso de que se le ocurra pisarlo. Vacío, mil espejos rotos, cientos de miedos, murallas infranqueables, tabiques reforzados, pequeña niña oculta en un cobertizo.
La paja que recubre el tejado arde, pero ella no se mueve.
Suicidio consentido, felicidad desconocida, deseo de detenerlo todo. Necesidad de respirar.
Sigues jugando a que la bisutería de chapado en plata sea platino, a que los pies descalzos estén recubiertos de zapatos de cristal.
No has cambiado. A pesar de todo.
Y la niña alza la vista hacia las llamas, quebrando su eterno silencio en un ruego por ser rescatada. Un grito estremecedor, a pleno pulmón, atravesando toda barrera autoimpuesta.
Por mucho que hayan intentado asesinarla, por mucho que ella la oculte tras su mirada impertérrita… la esperanza sigue viva.


2 espejismos:
Por mucho que los retazos que vas soltando provoquen escalofrios no dejan de ser hermosos.
Lo cual produce aun más escalofrios. Inquietante y hermoso...toda una combinación.
Por otra parte encantado de tenerte de vuelta.
Me dejas sin palabras. Guau. Es tan intenso que ni siquiera comentar hace que me desprenda de esta sensación.
Bienvenida de nuevo ;)
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