Punto y aparte


Sutura la herida. Ignora la escena. Coge la aguja, puedes hacerlo. Y ahora, cose. Cierra, acaba con esto, imita la verdad que se te ha transmitido.

Casi dos semanas sin dormir en mi propia cama: pronto me veré capaz de hacerlo. Pintar las paredes con un rodillo, cambiar la decoración, darle la vuelta al reloj. Pequeñas cosas que permiten los más amplios significados.

Archivar cosas que todavía seguían a la vista, borrar lo demás. Quemar el resto. Y ahora, sin nada más que el presente como equipaje, andar. En el fondo, dejar que la realidad se te muestre en todo su esplendor es la última bofetada. La más dolorosa, la que provoca una incisión tan profunda que te quiebra salvajemente. Pero la final.

Y la absurda pero evidente sensación de estar totalmente aislada. No habrá más golpes, se ha acabado la carretera.

Proceso de desintoxicación terminado.
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Las dosis de morfina quedan encerradas en un armario de forma indefinida. Posiblemente la enfermera vuelva a abrirlo dentro de un periodo no demasiado largo.

Posted by Morphine | supuestamente el sábado, septiembre 05, 2009

1 espejismos:

Judeau dijo...

Parece que te hayas inmersa en un proceso de renovación vital. Ahora bien, ¿escojido o impuesto por las circunstancias? En todo caso, sigue adelante!