Caja de Pandora

Hola, pequeño rincón, estante de pastillas y fármacos, ratonera de polvo y recuerdos.

Déjame entrar, permíteme regresar a aquello bajo cerrojo por unos minutos. No voy a sentirme culpable por esto, ni siquiera a pensar que servirá para nada más que desahogarme un poquito. Será tan minúsculo, que la metáfora que dibujaré hoy sólo tendrá sentido para mí misma. Y para ti, por supuesto... si pudieras leer. 

Es estúpido como a instantes sigo buscando esa reducción de esencias en mi realidad, aunque no me dé ni cuenta. Es algo puntual, de aquellas cosas anuales que al día siguiente se evaporan entre tantos otros sentimientos. Pero debo reconocerte, para tu regocijo, que este tiempo efímero en que todo regresa, es única y exclusivamente tuyo. 

Tiendo a leer entre líneas con el riesgo de error que eso conlleva, pero debo admitir que esta vez -o hace medio año, si se me hubiera ocurrido mirar entonces- has llegado hasta donde estoy. (Y pienso: "¡medio año!, ¿cómo algo tan inexistente puede hacer que escribas, chica?").

"Me jode reconocerlo", y mientras estas palabras cruzan mi mente, esbozo una media sonrisa. No tengo claro si la provoca la resignación.

Durante medio minuto todo se me ha puesto patas arriba y casi echo por la borda mi castel de cartas, renunciando a principios y nuncamases a favor de la curiosidad. Por dios, qué patéticamente sentimentales somos las mujeres. 

Quizá me equivoque. Quizá no haya entendido nada, quizá mi ego haya bailado una conga y se haya pasado de listo. Quizá la falta de descripciones ha hecho que las cree a mi gusto. La verdad es que me da igual. He sentido. A mí me basta. Si la sangre de mis venas va algo más deprisa por una mentira cerebral, prefiero no saberlo.

Alicia.

Sólo una pregunta al aire, silenciosa, una que no espera respuesta, una para mí. Algo que me corroe lo suficiente para retomar este cajón de inyecciones temporales. 

Dime...
¿acaso sus ojos tenían un color parecido al ámbar?

Posted by Morphine | supuestamente el jueves, julio 04, 2013 | 0 espejismos

...


A veces, pongo los dedos encima del teclado y escribo. Tal y como sale, tal y como mi cabeza lo procesa, sin intentar aplicar filtros que embellezcan las hipócritas metáforas ni tampoco ocultar lo que realmente me gustaría decir.

Hoy, sin más motivo que ser hoy, me siento hastiada. Harta, cansada, desbordada. Es absurdo, pensaréis, acabas de empezar tus vacaciones, has terminado aquellos exámenes universitarios que tanto te estresaban y no tienes ninguna obligación por delante. "Piensa en aquellos que no saben qué van a comer este mes", dirían otros. Bien, perdónenme el momento de egoísmo sumo en el que voy a decir que lo que ocurra en el resto del mundo es para mí un problema de segunda categoría mientras no me afecte directamente. Bastante tengo con mis problemas de autoestima como para minimizar mis preocupaciones según una jerarquía moral y ética que en ocasiones preferiría no tener.

Pienso, así como muchos han tenido su momento, que mi vida necesita un cambio radical, algo que destroce y haga añicos la repugnante rutina que me tiene atrapada y al parecer se deleita guiando mi vida, mis actos e incluso mi futuro. A veces se me antoja imaginar cómo sería -¡cómo querría que fuera!- mi vida si pudiera elegirla completamente, sin dejar nada al azar. Si pudiera manipular qué me va a ocurrir y cómo voy a reaccionar. Me doy cuenta que bajo esas premisas, todo, absolutamente todo, sería distinto.

Quizá cuando decides hacerte médico sabes que tarde o temprano se te mancharán las manos de sangre.
Quizá cuando quieres dedicar toda tu atención a una sola cosa, aparecen progresivamente otras que te reclaman, como si fuera ley de Murphy.
Quizá cuando creías no poder quejarte de nada, es cuando más puedes odiarlo todo.
Quizá cuando aparentas tomarte las cosas en serio no es más que una muestra de narcisismo.
Quizá en realidad nada te importa, y te has empeñado tanto en que nadie se dé cuenta, que ya ni siquiera recuerdas a tu propio yo.

Quizá no haya nada bajo la máscara. Quizá el desenterrar se acaba aquí.
Aquí, donde todo empieza.

No busques la llave, porque no tendré más remedio que echarte.

Posted by Morphine | supuestamente el domingo, abril 01, 2012 | 0 espejismos

Quiero.


Quiero que mi madre pase más de dos horas en casa.
Quiero no tener que preocuparme por la economía familiar.
Quiero ser una buena cirujana.
Quiero ser menos insegura.
Quiero curarme de una puta vez del maldito acné.
Quiero jugar durante horas a la play sin sentirme culpable.
Quiero un Mac, aunque no sepa aprovecharlo.
Quiero irme a Noruega y congelarme viendo fiordos.
Quiero volver a Disneyland París.
Quiero dejar de fingir que nada me importa.
Quiero decir lo que pienso sin pensar en las consecuencias.
Quiero volver a empezar segundo de carrera.
Quiero estudiar neuroanatomía de nuevo y estresarme con ella.
Quiero que hagan ver que no me ven.
Quiero pintauñas que no se rompan.
Quiero no morderme las uñas.
Quiero terminar el dibujo de mi habitación.
Quiero maquillarme una línea muy negra en ambos ojos.
Quiero hacerme un piercing en el cartílago de la oreja izquierda.
Quiero teñirme de negro, de platino, y volver al pelirrojo.
Quiero volver a dejarme crecer el pelo para sentir la libertad al cortarlo.
Quiero leche manchada con cereales.
Quiero cafés con hielo.
Quiero un beso. Uno de verdad.
Quiero recuperar momentos que nunca existieron.
Quiero que los instantes que sueño se vuelvan realidad.
Quiero olvidar imágenes de otros besos que no sean míos.
Quiero una fotografía.
Quiero que me escuches.
Quiero volver a abrazar a aquella persona que perdí por error.
Quiero jugar al futuro sin que deje de ser presente.
Quiero comer entre horas sin engordar.
Quiero no imaginar.
Quiero soñar sin soñar contigo.
Quiero vivir.
Quiero...

Te quiero.

Posted by Morphine | supuestamente el martes, enero 17, 2012 | 0 espejismos

Carrusel



Me pierdo en este círculo, donde un carrusel enfermo da vueltas sin parar, recursivo, en un vano intento de perseguir pasajeros que suben y bajan, pero nunca, jamás, vuelven. Y la muñeca que dejaron olvidada, sentada en un caballo color blanco repleto de colores estrambóticos, sigue con la vista fija al frente y ojos tristes; más que tristes, totalmente vacíos. Sin rumbo, desorientada, sin saber qué hacer con su pesado cuerpo de porcelana a partir del fatídico momento en que la abandonaron a su suerte en aquellos giros de luces color flúor.

Y si se mirara en un espejo, ¿reconocería aquel rostro desprovisto de toda sonrisa que ahora le pertenece?

Sigue dando vueltas, estancada en un instante que no va a regresar, que quizá incluso sólo fuera producto de su abundante imaginación. El tiempo avanzaba para todos, excepto para sus facciones impertérritas y perfectas, atrapándola en la lejanía. Y cuánto desearía crecer para alcanzar a quien la dejó desamparada, por volver a su lado y demostrarle el error cometido.

Mentira.

Abandona eufemismos y metáforas, todavía ama su corazón remendado. Y todavía se le deshilacha al recordar su marcha. Y lo desnudaría ante su mirada sin pensárselo dos veces si así cumpliera su deseo. Y ojalá sus labios cosidos pudieran gritar su nombre a pleno pulmón de tela, para únicamente verse reflejada en sus ojos una vez más. Ojos manchados de sombras tanto como de luz, ojos que echa de menos a cada minuto mientras su vestido, antaño deslumbrante, se va convirtiendo en harapos.

Posted by Morphine | supuestamente el viernes, septiembre 16, 2011 | 0 espejismos

Duele


La falta de vías de expresión, la soledad, la oscuridad, el ventilador quebrando el silencio, la impotencia, la pérdida, la ignorancia, las muchas miradas que ahora se giran y te miran, asquedas por tu presencia. Eres una lacra, algo que no debería estar allí, una horrible mancha en el expediente, consciente de que debes apartarte. Puedes ver aquello que te sustituye, y te aterra, pero más doblega el saber que no puedes hacer nada al respecto. ¿Se acabó la partida? ¿No vas a atreverte a mover con el intento de salvar a ese rey de negras que grita en rebeldía, entre lágrimas amargas, para que no te rindas, para que no le dejes solo todavía? ¿Dónde ha quedado el "algo se podrá hacer" que siempre predicabas?

Resignación, capitulación, cabeza gacha, un dolor punzante y visceral que te impide cerrar los ojos. Cansancio que se vuelve distancia, más pronunciada tras un gélida mácula que ha cumplido con una venganza quizá no prevista.

Ojeras violetas, ojos de ramificado rojizo y palidez.
Dolor y miedo se dan la mano, y han decidido que esta noche tu castigo será la vigilia hasta que la quiebra mental claudique.

Posted by Morphine | supuestamente el miércoles, julio 06, 2011 | 0 espejismos